Quiero dejaros un link donde podréis ver un documental: 4-F en el que se relatan unos hechos de una gravedad tal que no podemos ni debemos pasar por alto. Policías torturadores, jueces prevaricadores, políticos autocomplacientes... aquí en tu país. El mismo país ejemplar que nos vende esta clase política cobarde, corrupta y miserable que lo mismo nos cuenta la milonga de la libertad de expresión como la de el Estado de Derecho y se les llena la boca de democracia. Sobre todo es un sentido homenaje a Patricia Heras, joven, poeta, llena de vida y, sobre todo inocente. Y a esos otros chicos, también inocentes, cuyo único delito fue pasar por allí. Tv3 lo pasó el pasado sábado con cinco minutos menos de metraje (por orden judicial) en aras de proteger el "honor" de un polícía implicado, aquí podrás verlo completo. Difúndelo en aras de la justicia y sobre todo de la verdad. lunes, 19 de enero de 2015
ciutat morta.
Quiero dejaros un link donde podréis ver un documental: 4-F en el que se relatan unos hechos de una gravedad tal que no podemos ni debemos pasar por alto. Policías torturadores, jueces prevaricadores, políticos autocomplacientes... aquí en tu país. El mismo país ejemplar que nos vende esta clase política cobarde, corrupta y miserable que lo mismo nos cuenta la milonga de la libertad de expresión como la de el Estado de Derecho y se les llena la boca de democracia. Sobre todo es un sentido homenaje a Patricia Heras, joven, poeta, llena de vida y, sobre todo inocente. Y a esos otros chicos, también inocentes, cuyo único delito fue pasar por allí. Tv3 lo pasó el pasado sábado con cinco minutos menos de metraje (por orden judicial) en aras de proteger el "honor" de un polícía implicado, aquí podrás verlo completo. Difúndelo en aras de la justicia y sobre todo de la verdad. viernes, 9 de enero de 2015
pobres
Visto el perfil de los autores de la masacre de París me obceco aún más en la idea de que la justicia social, mejor dicho la carencia de la misma, nos está abocando a un mundo de violencia y desesperación e incertidumbres varias, que en muchos casos podrían llegar a quitarnos el sueño. No existe ni motivo ni justificación para tales atrocidades y diré que, antes que musulmanes, son ciudadanos y en este caso además: asesinos. Hay que carecer de entrañas y de alma y de corazón y de razón y de escrúpulos y ser un grandísimo hijo de puta, para disparar a bocajarro a un hombre en el suelo malherido e indefenso que invoca aturdido, quien sabe si no al mismo dios de quienes le van a asesinar. Dicen que era uno de los suyos y yo me niego a aceptarlo; profesaban la misma fe, cierto, pero a partir de ahí lo demás son diferencias. No pienso invertir una sola letra para comparar a un ciudadano honrado que además en el instante de morir estaba cumpliendo con su obligación con un vulgar asesino. Por mucho que éste último dé carnaza para que profetas del bienestar y defensores de la democracia y los derechos humanos inunden las páginas de la prensa de medio mundo para decirnos lo buenos que somos y lo malos que son ellos. Desde que tengo uso de razón he apreciado a mi alrededor cómo los ricos se han ciscado en la dignidad de los pobres. Eso aquí, en el epicentro del bienestar universal. He visto y he sabido y he leído y me he informado de cómo países han invadido otros países. De cómo las sagradas materias primas han sido esquilmadas para que "nuestra" civilización prospere mientras el resto vive en la más absoluta misera. Me consta que los gobiernos occidentales, unos más que otros, promueven gobiernos títeres aquí y allá como si el mundo fuera un tablero de ajedrez, muchas veces a cuenta de guerras, golpes de estado, revoluciones y grandes convulsiones sociales, que a lo largo del pasado siglo y el curso del presente han costado millones de vidas humanas. Caucho, petróleo, uranio, diamantes... todo vale. Todo cotiza en bolsa, incluida la sangre de millones de inocentes. Carros de combate, fusiles de asalto, lanzamisiles, bombas. Y los diplomáticos por un lado en su avión oficial y los hombres de negocios por otro en su jet privado. La muerte, la destrucción, la miseria, la guerra, la mal llamada seguridad... son más rentables que la educación, la ilustración, la libertad e incluso la propia democracia. Y son asesinos y no me cansaré de repetirlo y lo diré a los cuatro vientos. Pero también eran pobres, ignorantes, sin esperanza alguna, carnaza para iluminados, hambrientos, desarrapados... y es que al fin y al cabo sólo eran dos hombres carcomidos por el odio y a quienes la miseria convirtió en alimañas.
un abrazo al pueblo francés.
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