Las últimas elecciones en Suecia han vuelto a dar la razón a la izquierda, a los trabajadores, a la social democracia y en definitiva al sentido común. La coalición de izquierdas liderada por Stefan Löfven, sindicalista, antaño soldador de profesión y sin el glamour del fotogénico líder socialista de por aquí, gobernará el país escandinavo y probablemente le devolverá el brillo del pasado en el que fue el ejemplo a seguir por las social democracias del resto del planeta. Suecia, como hubiera dicho el bufón de las Azores iba bien. Crecía su PIB, mantenía los niveles de desempleo, menor presión fiscal, corregía su déficit público... un verdadero milagro después de bajar los impuestos, eso que tanto gusta a las clases medias, a los ricos y menos ricos porque a los muy ricos les es indiferente la política fiscal: tienen métodos infalibles para pagar menos e incluso para no pagar y además con el beneplácito de gobiernos serviles. Aquí y allá. Y sin embargo y, a pesar del paraíso en el que supuestamente se estaba convirtiendo el país escandinavo, los suecos han dado la espalda a la derecha y han girado a la izquierda. El Wall Street Journal, la ocde, el fmi y demás guardianes de los dineros propios y ajenos se han apresurado a llamar desagradecidos a los suecos por el revés dado a su Gobierno. Pero los mencionados guardianes del dinero omiten la verdadera realidad que como un manto iba poco a poco cubriendo el país escandinavo. Y no era otra que ese neoliberalismo salvaje que allí por donde pasa arrasa con todo. Los suecos estaban viendo cómo sus servicios básicos y de una calidad suprema como la sanidad y la educación se iban lentamente deteriorando en aras de criterios exclusivamente económicos. Educación, sanidad, servicios sociales... pilares de una sociedad que desde tiempos inmemoriales ha dado ejemplo al mundo entero. Y hoy sigue dando. Porque los suecos han preferido pagar más impuestos y mantener su estado de bienestar y sus servicios y sus escuelas y universidades y lo dicho: darnos una lección a todos demostrándonos que cuando un país no funciona excepto para los ricos, cuando sus gerifaltes arramblan con todo (las tesis liberales contemplan el saqueo, imposible sin la connivencia de los gobernantes), cuando los ciudadanos se convierten en meros consumidores, en números para alimentar otros números... y ven cómo se privatizan servicios básicos para beneficio de pocos y perjuicio de la mayoría, servicios que han costados décadas de esfuerzo ciudadano, pues eso, botan al Gobierno por la loable vía de las urnas, esencia de la democracia. Y a seguir viviendo, que la vida es corta, demasiado corta para que una pandilla de desalmados sin escrúpulos nos esquilme hasta el último metro cuadrado de tierra. A ver si el guapo se entera.
martes, 23 de septiembre de 2014
lunes, 15 de septiembre de 2014
herencia.
Mucho se ha hablado y se sigue hablando de la "herencia" que el actual Gobierno ha adquirido como si de una disposición testamentaria al uso se tratara en referencia al "desconcierto" "desorden" "déficit" y Sin Dios del anterior Gobierno. Pero las herencias o mejor dicho los patrimonios que después se heredan se fraguan en el tiempo. Y en ocho años de gobierno y con una oposición miserable resulta harto difícil generar patrimonio alguno que a la postre suponga herencia alguna. La verdadera herencia viene de mucho más lejos. Y mientras las derechas europeas: británica, francesa, italiana, alemana... y demás países civilizados del norte de Europa fraguaron sus herencias en periodos democráticos donde tocaba debatir y contrastar y sobre todo contar con el adversario prácticamente para todo, no sólo para las obvias cuestiones de Estado, no así en España donde el dedo del dictador decidía lo que estaba bien y lo que no. Alemania es el mejor de los ejemplos. Terminada la Segunda Guerra Mundial y después de muchas vicisitudes lógicas después de un conflicto bélico de tal envergadura, un pacto entre caballeros no sólo ajusta cuentas con los asesinos nazis, sino que se establece por ley una pedagogía política sin la cual resulta imposible sobrevivir y aún menos establecerse en política y formar parte del stablisment. Desde la educación más básica hasta el mundo de la empresa, aceptan el reto entendiendo que sin memoria no hay democracia. Y es precisamente la clase política quien desde el púlpito que supone la actividad pública se empeña con ahínco para limpiar la lóbrega mancha que el fascismo dejó en el país. Y es así como la cultura democrática impregna los valores de la sociedad alemana desde la izquierda hasta la derecha y del norte al sur. El pasado sólo es una pesadilla que conviene recordar para no repetir. Una derecha como la francesa, británica, italiana... sueca, danesa... que han crecido y se han desarrollado en una cultura y pedagogía democráticas acaban siendo democráticas por pura necesidad. Porque los ciudadanos que les sustentan han aprendido desde la escuela los valores de la democracia por la que dignamente se siente representados y no aceptarían lo contrario. No así en España. La derecha española aprendió del fascismo franquista y por eso está impregnada de autoritarismo. La derecha española ató y bien que ató la sacrosanta Carta Magna para que treinta años después los valores de entonces sigan prevaleciendo. La derecha española, heredera del genocidio franquista, permite que miles de cadáveres yazcan en las cunetas de media España como apestados. La derecha española no tiene con quién reconciliarse: la Iglesia que tanto han defendido ya hace tiempo los exculpó. La derecha española es antidemocrática porque así lo ha mamado de sus huestes pasadas y vive de su herencia y por y para su herencia. Esa es nuestra verdadera tragedia.
jueves, 11 de septiembre de 2014
el infierno
el infierno no existe
más allá del último aliento
está aquí
a nuestro lado
no temáis, por él
porque ya ha dejado
el infierno
que nadie como él
contribuyó a crear
infierno de hambre,
de guerra
desolación
el infierno está aquí
a nuestro lado
y él ya se ha ido
muere el perro
y la rabia queda
en este infierno
nuestro.
más allá del último aliento
está aquí
a nuestro lado
no temáis, por él
porque ya ha dejado
el infierno
que nadie como él
contribuyó a crear
infierno de hambre,
de guerra
desolación
el infierno está aquí
a nuestro lado
y él ya se ha ido
muere el perro
y la rabia queda
en este infierno
nuestro.
viernes, 5 de septiembre de 2014
garrapatas.
Dice el ínclito Rosell que los salarios en España no están bajando. Bueno!! yo diré que este verano hemos pasado mucho frío en Ibiza y claro al precio que están los carburantes no ha quedado más remedio que cortar y cortar árboles para, al menos tener los pies calientes. Y es que decir es gratis. Y en este país y depende de lo que digas, pero sobre todo de quién lo diga, por mal que suene, por falaz, por desvergonzado y ruin que sea lo que salga por la ilustre boca del vocero de turno; dicho queda. Y como diría el topicazo: cuando el río suena... por qué será. A mi me da la impresión de que les gusta provocar. Provocar la náusea, la mala leche, el desánimo. Es más tengo la convicción de que son tan conscientes del tamaño de sus mentiras como del día que marca el calendario. Pero además y visto lo visto y por una mera cuestión de lógica empírica estos voceros con aspecto de "dirigir" ellos sabrán qué han sido escogidos entre las élites por lo refinado de su técnica. Y es que digan lo que digan ni se despeinan, ni se ruborizan, y a pesar de la corbata y de las altas temperaturas, ni una gota de sudor. Se acuerdan de aquel otro, antecesor de este, que nos dio la receta mágica para salir de la crisis: "para salir de la crisis sólo queda trabajar más y ganar menos... bla bla bla" espero que la celda le haga ver la realidad si no es su justa dimensión al menos de manera no tan distorsionada a como acostumbran a verla. Y es que estas garrapatas inmundas campan a su libre albedrío a lo largo y ancho de este mundo y lo mismo "dirigen" la ocde, que el fmy, la Comisión Europea o cualquier otra noble institución en la que a los ciudadanos de a pie no nos cabe duda se trabaja duro. Sobre todo en la selección de personal. Lagarde, Rato, Strauss-Kahn, el aludido Ferranz... y una larga colección de fieles servidores que desde sus butacas del Parlamento Europeo e instituciones varias y a base de trabajo duro no hacen sino chuparnos la sangre. La poca que nos queda. Garrapatas!
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