Le dieron unos tartazos, uno detrás de otro, hasta cuatro y se sintió humillada, dolida. Y ahora pide justicia. Alguno de sus muchos abogados: uno de esos tertulianos que van por aquí y por allá opinando absolutamente de todo dijo al respecto que, "estamos obligados a proteger a nuestras autoridades" y yo añado que estamos obligados, porque en ello nos va la vida, a protegernos de nuestras autoridades. Oír a la alcaldesa de Madrid decir que, gracias a la Reforma Laboral no ha habido una escabechina y que los empleados de la limpieza de Madrid han podido conservar sus puestos de trabajo, de entrada da risa, pero que nadie tenga duda que detrás de la gracia hay un puñal envenenado. Y si no, sólo hay que leer la prensa de hoy y echarle un vistazo a eso que el partido del gobierno llama "ley de seguridad ciudadana". Si ésta llega a materializarse podremos decir que se trata de una vuelta de tuerca al código penal más duro de nuestro entorno. Y que al amparo de la misma más de uno y haciendo uso de sus sagrados derechos, meterá la pata sin saberlo, y se verá involucrado en una trama judicial de pesadilla, que lo mismo le arruina que le lleva a la cárcel a purgar su desfachatez. Hace mucho tiempo que tengo la sensación de que estamos volviendo al siglo XIX a pasos agigantados y sin embargo cada día tengo la sensación de que ya rebasamos aquel tiempo y que es a la Edad Media a donde vamos. A un mundo de castas, donde el 1% de la población vive del resto, gracias entre otras cosas a otro restante 9% que le hace de soporte y les jalea y les hace la propaganda y sin los cuales el mundo sería muy diferente. Entre estos últimos, por ejemplo: todos esos ganapanes que ya lo he dicho antes opinan por aquí y por allá y sientan cátedra sobre lo humano y lo divino. Y claro no es lo mismo ser infanta que puta.
martes, 19 de noviembre de 2013
sábado, 16 de noviembre de 2013
tiempos pasados
Parece que lentamente llega el invierno. Aunque lo cierto es que ha llegado de repente enfriando hasta la conciencia. Dicen los banqueros por boca de sus políticos que la crisis se ha terminado. A partir de ya, no serán necesarios los malabarismos que desde hace algún tiempo nos vemos obligados a hacer para sobrevivir a duras penas. El sol reína en el horizonte. Los policías han colgado sus uniformes. El dinero entra a raudales por todas las esquinas allí donde se pose la vista. Ya tenemos el alta y podemos salir a corretear por los parques sin temor a resfriarnos, las medicinas vuelven a ser sólo de pago anticipado, no de repago como hasta ahora. La escuela pública, la sanidad, la cultura en todas sus acepciones, la bolsa de la compra, la calidad del aire que respiramos, el recibo de la luz... y el fútbol, los toros y los fuegos artificiales. Hasta los negreros de Rosell han decidido convertir su asociación en una ong al servicio de los parados, los trabajadores que no llegan a fin de mes, y los infelices funcionarios que han visto sus salarios reducidos, en algunos casos a casi la mitad. Ya pasó. Ya nada tenemos que temer. Han vuelto los buenos tiempos. Incluso el psoe ha vuelto, palabra de Rubalcaba.
viernes, 15 de noviembre de 2013
qué más da.
Van a destruirlo todo. Bajo una lógica de beneficio y dinero y progreso. No tienen escrúpulos. El ser humano ha desaparecido de la faz de la Tierra. Todo ese murmullo, esa protesta, esos lamentos desesperados de los hambrientos parecen ladridos en la noche serena donde sólo se oye a los perros, allá en la lejanía. Se quieren quedar con todo: incluida tu alma. Porque en su lógica depredadora ya nada les satisface: ni tan siquiera el olor de la sangre y aún menos todo ese dinero cuyo destino es crecer y crecer y crecer y en el camino y en forma de fusil, de pelota de goma, de plasma televisivo, de vestido de marca, de ese bólido que a su paso contamina hasta la última partícula de aire; dejará ese reguero de cadáveres, en su lógica desesperada e inexplicable de, todo vale por un puñado de billetes acuñados aquí o allá, qué más da.
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