martes, 25 de febrero de 2014

buen viaje.

Del mismo modo que en muchos lugares de África muchas niñas recorren kilómetros de tierras áridas en busca de agua, si nadie lo remedia muchas niñas en este caso españolas, padecerán un largo peregrinar por clínicas y consultas varias hasta que alguien ajeno a su voluntad dicte si sí o si no podrán abortar. No diré ejercitar su derecho al aborto porque éste no existe, ya que no se contempla como un derecho, sino como una posibilidad dentro de unos márgenes que establece la ley. Y es precisamente esta ley la que el actual Gobierno a instancias de los resortes más rancios de la sociedad, quiere aniquilar y convertir el aborto en eso: un peregrinaje desesperante en muchos casos contra reloj que hará que muchas chicas se vean abocadas a un trámite ilegal, sórdido y sin las garantías sanitarias que precisa la intervención con los consiguientes riesgos. Y hablo de la mayoría de chicas y que en términos cuantitativos no me cabe duda serán muchas. De esas otras cuya alternativa está allende fronteras y cuyo poder adquisitivo les permitirá viajar a Londres, Amsterdan o cualquier otra ciudad europea no diré nada. Buen viaje. Según las encuestas el 70% de los votantes del partido de Gallardón no están de acuerdo con su reforma, pero algo me dice que eso es lo que menos les importa a la hora de emitir su voto, o quizá me equivoque y ello sirva para cambiar el sentido de dicho voto. Algo me dice que no. Porque me consta que el cinismo de los votantes populares, su nula solidaridad, su bajo nivel cultural, su clericalismo idólatra ya sea de la Virgen del Pilar o la del Rocío, puede más que la incomodidad de ver cómo tu niña aún adolescente y con un futuro incierto (como el de cada vez más personas en este país) engendra en su vientre un niño no deseado. El qué dirán en este país de analfabetos ya no funciona. Muchos, como suele decirse están curados de espanto. A unos y a otros recomiendo una película rumana, ambientada en Rumanía y en la que una joven tiene que abortar, de manera ilegal, en un hotel de mala muerte, con la sola compañía de su mejor amiga, y mediante los servicios de un "carnicero" un sujeto repugnante de modales chuscos, malencarado, insensible, ignorante y que se dedica a practicar abortos clandestinos y a quien sólo le interesa el dinero y el dinero y el dinero y que la policía no se entere, claro está, y como la chica no tiene suficiente dinero le propone a su amiga pagar lo que falta en carne y  la folla en la cama de al lado de forma miserable... y no quiero seguir más. No recuerdo el título de la película, sé que es una cinta rumana. Siento no poder ser más preciso. Pero sí recuerdo que aquella noche me costó dormirme. 

miércoles, 12 de febrero de 2014

la Segunda Transición.

Leo un estupendo artículo del profesor Navarro: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2014/02/12/el-nacionalismo-asfixiante-de-antonio-elorza-y-otros-espanolistas/ y me vienen a la cabeza miles de sensaciones que van pasando por tu piel a lo largo del tiempo. Y tiempo es lo que un servidor tiene, el suficiente como para tener memoria y desmemoria. Fui lector del diario El País durante dos largas décadas hasta que el hartazgo, las mentiras continuadas, la propaganda y la aparición de otro diario, éste progresista de verdad y desgraciadamente ya desaparecido; terminaron por convencerme y dejé de comprarlo. Hoy me parece un diario más de derechas y visto con la perspectiva que da el tiempo me parece muy de derechas. Un medio más, de los muchos que hay en el quiosco que en nada se diferencia de sus competidores. Y me es imposible no recordar las muchas veces que desde sus páginas se ha adulado a la familia real encumbrando a cada uno de sus miembros sin otro mérito que la mera pertenencia a la misma. El por qué. Pregúntenle a Felipe González. El expresidente cada vez que alude a la posibilidad de un estado republicano, como el que destrozó el fascismo en los años 30, siempre invoca al supuesto precio que podríamos pagar en el caso de que España se convirtiera en la república que fue. Algo sabrá el sátrapa, la x del GAL, el consejero de Gas Natural, el gran estadista para denegar cualquier posibilidad de que España vuelva a ser lo que fue: una república de ciudadanos en la que los deberes y obligaciones se reparten por igual. Y sin embargo y como bien dice el profesor Navarro, las fuerzas conservadoras con gran influencia y ventaja impusieron su Iglesia, su ejército, su monarquía, su bandera y su manera de hacer país. Y para ello y durante todos estos años han contado con un sinfín de colaboradores, desde medios de comunicación como el mencionado, al resto se le supone, e "intelectuales" varios, ganapanes, tertulianos e infinidad de fascistas dispuestos a dar su vida por España. Este es el país que ellos querían, pero atento porque aún no han acabado de construirlo; de hecho ahora están en lo que podríamos llamar la Segunda Transición.