ya queda menos. El domingo a esta hora la suerte estará prácticamente echada. Y sólo de ti y de nadie más depende que no nos gobiernen ni ladrones ni charlatanes. Han sido muchos años de robo y estafa continuada. Tratemos de evitarlo de ahora en adelante. Pero que nadie se engañe. Esas llamadas alternativas, no siempre lo son. De hecho me atrevo a afirmar que los naranjitos son lo mismo de siempre sin corbata. Una suerte de advenedizos cuyo afán por el poder les vende al diablo. Enviados de Goldman Sach al servicio de la Troyka, la CEOE y los Mercados. No son la nueva política: son lo de siempre. Y si observas con atención percibirás que no sólo no lo ocultan sino que además se enorgullecen de ello. Son el ariete del mercado, del TTIP, son el camino recto hacia la esclavitud, son ese uno por ciento tan necesario para que el uno por mil lo siga manejando todo. Son el azote de las clases populares porque saben que cuanto más desarrollados, más cultos, más informados... más críticos seremos y más difícil lo tendrán. Por eso inciden tanto en las supuestas bondades de su proyecto educativo, porque es todo lo contrario: una fábrica de borregos máquinas para trabajar (esclavos) y consumidores. El beneficio para ellos. Hablan de la unidad de España. Y sólo los tiranos, los mediocres y los farsantes se envuelven en su bandera, ese es su refugio. ¿Y nuestro bienestar? no hablan de salarios dignos, de trabajo digno, de ecología, de modelo energético, de modelo productivo... y es que han errado ya tantas veces durante la campaña y cambiado tantas veces de opinión que nos lo han dejado claro. Cuando tienes que mantener una mentira durante mucho tiempo al final pierdes los papeles. Y el mentiroso cae por su propio peso. Y lo dicho: los hijos de puta nacen, sólo necesitan el caldo de cultivo pertinente para explayarse.