lunes, 26 de mayo de 2014

esperanza.

Por fin Fancia empieza a parecerse un poco más a España. La extrema derecha se abre camino en el espacio político europeo. Porque, a este lado de los Pirineos estamos curados de espanto: de ministros de interior fascistas y bocazas, de chulos de puta riéndose de sus víctimas a las que estafaron hasta dejarlas en la puta calle, de ver cómo los emigrantes sin papeles se quedan sin atención médica por decreto, de cómo la sanidad se va desmantelando para regodeo de los tiburones... y cómo tipos sin escrúpulos se van quedando con lo que es de todos, incluida la pisoteada dignidad de millones de personas. Aún recuerdo esa foto en la que la ministra del empleo, los gerifaltes de los sindicatos y la garrapata de la patronal: ese sujeto cínico y mentiroso que ha conseguido traer la esclavitud en versión moderna a la clase trabajadora en todo el país; proclamaba el fin de la Historia de Fukuyama. Son muchos los desmanes, lo que se ha roto y será difícil de recomponer, las mentiras que han ido inoculando en la opinión pública, que afortunadamente parece ya ha empezado a darles al espalda. Ese país me suena. Y, mientras en el país vecino tiemblan pensando en la que se les viene encima aquí, repito, estamos curados de espanto. El ébola español no es un virus es un decreto que desde las profundidades del incurable franquismo vive de forma latente entre nosotros y, contrariamente al virus africano al que hacía referencia el miserable Le Pen, aquí nos daña a todos, a unos más que a otros, porque incluso a la hora de hacer daño existen las clases. Dicen las crónicas de hoy que el país se desmorona, se desmorona el bipartidismo, el chollo que desde la Transición les ha permitido a unos y otros campar a sus anchas como el señorito por su cortijo. Parece que que sí. Que algo tendrá que empezar a cambiar de verdad. Que somos muchos y que estamos muy hartos o dicho de otro modo hasta los mismísimos cojones de este retrato de la vergüenza. Parece que Podemos. De momento sólo es una señal, un camino nuevo, una lucecita en la oscuridad que, a mí al menos me genera una cierta esperanza. Desde hoy se respira mejor a este lado del los Pirineos. 

lunes, 12 de mayo de 2014

en manos de Poncio.

Cada vez que un tiburón de la clase política, un dinosaurio de esos que un día mandaron y mandaron mucho, habla y dice; lo hace sin tapujos y quitándose la careta y a su vez quitando la careta a los suyos. Ya saben aquello de, dios los cría y ellos se juntan. Y es que este país miserable desde tiempos inmemoriales está y ha estado gobernado por oligarquías cuyos títeres, interdum militares, interdum, políticos sin otro cometido que velar por la bandera, la iglesia y las finanzas de unos y de otros. El resto somos mero populacho: consumidores y colaboradores necesarios para que ese engranaje funcione. Y sólo si funciona se nos dará la pertinente ración de zanahoria, de lo contrario palo. Y ya sabemos cómo las gastan los encargados de darnos palo. Hoy he sabido que el ex presidente González, socialista, "asesor" o consejero de esas empresas creadas a los largo del tiempo entre fusión y fusión para que un grupo de accionistas y cuatro familias, de esas demócratas de toda la vida, se queden con todo; alerta a quien quiera escucharle y propone que si España lo necesita el PSOE Y el PP se unirán para salvarla. Y quién salva a los españoles. Que nadie desespere ni espere ser salvado. Miles de familias han perdido sus hogares, otros tantos, han sufrido cortes de suministro eléctrico y otros, el hambre ha vuelto y si esa gran coalición no lo remedia, ha vuelto para quedarse, como en los años 40 y tras ser salvados, esta vez por los militares del generalísimo. Yo personalmente estoy asqueado de ver cómo un tecnócrata, porque eso es en lo que el ex presidente se ha convertido; reacciona ante la posibilidad de que los suyos pierdan su pesebre y callen mientras millones de personas sufren. Algo a lo que también nos han acostumbrado esa estirpe de cortesanos "intelectuales" a quienes sólo parece preocupar los límites geográficos de su
amado país, o la pureza de su lengua vernácula hasta el extremo de ver en las otras lenguas del Estado una amenaza para la pervivencia de una lengua que la hablan 500 millones de personas en todo el planeta... y así hasta el más extremo ridículo. Menos las personas todo importa y la opinión de la mayoría, que por cierto no vota a ninguno de los salvadores, se queda en eso en mera opinión. Y si usted quiere la puede embotar y exportar como se ha pretendido hacer con la sagrada Transición, que por cierto: nadie que se sepa ha tomado como modelo. De hecho países como Argentia o Chile aún están juzgando a sus asesinos. Y ante la imposibilidad de juzgar nosotros a los nuestros, quien sabe, a lo mejor también los juzgan ellos. Este es el país que políticos de uno y otro signo, medios de comunicación, y oligarquías varias han construido en los últimos treinta años. Y la mejor muestra: la aterradora foto del presidente y los reyes del manbo. Todos ellos muy sonrientes en la foto y no precisamente al grito de pa ta taaaa!!!

lunes, 5 de mayo de 2014

vida

Cuando uno está lejos de su casa echa de menos a los suyos. Es duro pero a la vez supone un resorte al que agarrarse, un motivo para levantarse cada mañana. Si desde el día que venimos al mundo cada día morimos un poquito cierto es que cuando estamos lejos cada día nos acercamos a los nuestros, a casa, al sagrado hogar. Ese lugar inconfundible donde cada cosa está en su sitio, ese aroma que nos envuelve durante el sueño, ese latido ajeno que a la vez es nuestro: el niño en su habitación, ella en su tocador, la radio al fondo. La librería y su ordenado desorden guardando el mundo entero porque entre sus anaqueles se esconden poesías, cuentos, novelas, historias, recuerdos, fotos, hojas secas caídas de aquel árbol en el que ambos nos apoyamos y después de respirar y contemplarnos mutuamente hicimos el amor de la manera furtiva que tanto nos gustaba cuando éramos jóvenes. En tan poco espacio se esconde el mundo entero, nuestro mundo. Siempre he pensado que todo aquello que amo cabe en un metro cuadrado, ahora sin embargo pienso que cabe en un instante. Un lugar en mi memoria que se repite de manera cotidiana en forma de recuerdo, porque, del mismo modo que quienes han expirado y nos han dejado para siempre nunca morirán mientras los recordemos; nunca estaremos solos a sabiendas de ese alguien que nos quiere, que nos espera, que hace guardia en ese metro cuadrado para que nadie usurpe nuestro amor. Y sólo a través de ese recuerdo soy capaz de viajar en este espacio que nos separa para abrazarte y hacerte sentir ese calor que me consta, tanto te gusta. Y te veo sonreír y siento tu piel y tu aliento aunque me falta tu latido. Pero, saber que existes, que estás ahí, que respiras; me da la vida. Ese motivo por el que cada mañana me levanto para afrontar mi soledad.