decía mi admirado Pío Baroja que la ambición y el egoísmo son los motores de la vida, si no los motores, al menos el combustible que hace que todo esto se mueva. Lo que no nos aclaró es en qué dirección íbamos, si era la adecuada o simplemente la única posible. Fruto de un proceso evolutivo que nos hace cambiar constantemente al arbitrio de lo que dictaminan los tiempos en nuestro afán de supervivencia, donde la ética y los valores van cayendo como caen las hojas del calendario. Nietzsche nos definió como una especie pequeña y ennegrecida que afortunadamente es de duración limitada. Para rematar y regodearse con aquello de, "la vida sobre la Tierra es un instante"
Aún a sabiendas de que el daño del que somos capaces de hacernos entre nosotros es ilimitado, es alentador saber que el planeta está a salvo y que antes que después nos extinguiremos en aras de una paz de la que podrán disfrutar el resto de los animales.