Al grito de la sanidad no se vende, se defiende, la marea blanca nos ha mantenido en tensión a lo largo de los últimos veinte meses. Pero lo han conseguido. Y nadie como ellos la ha defendido hasta la batalla final. Gracias pueblo de Madrid por el ejemplo de lucha y coraje en defensa de lo que es de todos. Porque, las luchas callejeras, las noches sin dormir, los porrazos de la policía, las mentiras de la prensa de derechas ahora son sólo un mal recuerdo y podemos decir bien alto que ha valido la pena luchar. Ellos no estaban solos, al contrario, estaban todos: médicos, sanitarios en general, administrativos, personal de limpieza y sus familias y sus hijos y sus amigos y muchos de sus pacientes. En definitiva un sector vital para que la sociedad funcione a quienes hemos apoyado el resto. Sin fisuras. Hoy día de lágrimas para la prensa de la derecha, facinerosa y torticera oímos que la democracia está en peligro. Argumentan que la mayoría absoluta faculta a los gobernantes para hacer y deshacer a su antojo: o dicho de otro modo, al antojo de Florentino y sus secuaces sin escrúpulos. Y sin embargo diremos que no. Que hoy la Democracia está más viva que nunca y por ello lo escribo con mayúscula. Que el pueblo soberano ha dicho No. No al beneficio a costa de lo que sea, no a salarios miserables, no a condiciones laborales de la primera mitad del siglo pasado, no a la desfachatez de unos políticos más provincianos que el cabrero de Gallipienzo (un bello pueblo de Navarra) con ínfulas de grandes gestores cuando detrás de su maquillaje se esconden tipos mediocres sin otro afán que el beneficio propio. Siempre he pensado que si un político no defiende lo público, lo que es de todos, debe dejar su cargo. Entre otras cosas porque esa es la misión de los políticos: la defensa y la administración de los bienes que son de todos, de usted y mío. Pueden mentirnos, pero nunca engañarnos. Oiremos muchas mentiras, no se rendirán tan fácil. No tardaremos en oír a su musa: Esperanza de España, verdadera artífice de todo esto, darnos lecciones de ética y de referentes morales, periodistas afines, ganapanes varios (Vargas Llosa incluido) y demás sicarios, entonando las virtudes de ese capitalismo salvaje que está sembrando el hambre y la desesperación por todos los rincones del orbe. Hoy es un día para señalar en el calendario. Un grano de arena que nos hace más grande como pueblo, sobre todo a vosotros madrileños. Viva Madrid.
martes, 28 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
una tirita para una herida que no existe.
Teníamos pocos problemas y Gallardón nos va a crear uno más. Obligar a una mujer a ser madre no sólo me parece cruel e inhumano sino que nos traslada directamente a la edad de piedra. Además de destrozar por la vía de, por mis cojones!! una norma legal que sólo cuatro beatos y los oligarcas de su sagrada fe exigían cambiar como si el patio fuera de su propiedad, además del vientre de las mujeres cuya dignidad dicen defender. Porque una ley que funciona y que incluso funciona razonablemente bien, puede parecer un lujo en estos tiempos de pesadumbre en los que un buen puñado de leyes se han modificado para martirio de una gran mayoría y beneficio de una clase privilegiada; que al fin y al cabo es para quien gobierna este Gobierno al que sólo le votaron el 23% de los ciudadanos del país que "gobiernan". Y sin embargo la llamada legitimidad democrática que no es otra que la que te dan, en este caso los diez millones de españoles que les votaron, irrumpe con fuerza para decidir por todos, guste o disguste. Lo llaman rodillo. Y al hilo de esta dichosa legitimidad, moralidad aparte, un puñado de leyes han sido modificadas o están a punto de serlo. Desde la dichosa reforma laboral, gracias a la cual y según testimonio de la alcaldesa, los barrenderos de Madrid no perdieron su empleo, o la ley Wert que si nadie lo remedia, dejará en la estacada a miles de alumnos que por no cumplimentar los requisitos que a partir de ahora se va a exigir en los planes de estudio, verán torcerse su camino escolar y muchos de ellos no podrán llegar a la universidad o aún peor no podrán desarrollar su potencial truncado por una ley, otra vez, al servicio de las clases dirigentes. Pondré un ejemplo. Un chico, o una chica, podría no estar muy afinado a los 12 años en los que tendría que enfrentarse a esa primera criba que supone una revalida, y quedarse ahí para siempre. Hoy puede corregir y si lo vale y lo merece llegar a lo más alto del currículo académico. Un chico, o una chica, no son la misma persona con 12 que con 16 años y aún menos con 18. Y sin embargo, este ministro franquista, clerical, cacique, obtuso y falso como las arañas: pretende condicionar la vida y obra de estos chicos hasta extremos que tendrán toda la existencia para arrepentirse. Aunque también es cierto que, fracasar en la escuela es la mejor cantera para la mano de obra barata. Y de paso no pensar, el mejor modo de tener ciudadanos aborregados y bajo control. Por no mencionar lo que para muchas familias supone lo elevado de las tasas, la exención de becas, los recortes en los comedores escolares... Y es que parece mentira pero mientras la sociedad va en una dirección la clase política va a lo suyo. Y si no no podría explicarse este ahínco por infligir dolor, sobre todo a las clases populares, como lo está haciendo este Gobierno. Y visto cómo las gastan y el lustre que se dan; es alentador que, cuando Obama salió a recibir a Mariano éste al ver un negro no le entregara la gabardina y el paraguas. Jose Mari no nos hubiera defraudado. Y lo dicho; si alguien se encuentra una tirita no se haga una herida para aprovecharla. Para eso ya está el Gobierno.
jueves, 9 de enero de 2014
memoria de ayer
Ayer sólo fue un día en el calendario. Ya casi no quedan recuerdos. Los paseos por la playa al atardecer mientas el sol era engullido por el mar, al otro lado del orbe, las tertulias con los amigos, el viento soplando, las olas rompiendo contra la tierra firme, la bruma. Solo es un recuerdo. Quizá un instante que de cada uno depende quede atrapado en su memoria como el click de esa máquina que juega con la luz y lo inmortaliza todo, incluso los recuerdos. Y así ha pasado este último año. Calamitoso para la gran mayoría, estupendo para muy pocos. Porque son los menos esos sátrapas que aún no han entrado en prisión, que no sienten la soga en el cuello, que no temen a nada ni a nadie porque se creen y se saben los dueños y señores de su destino y nada ni nadie va a atreverse a apoyar su mano en su hombro para hacerles saber que, por muchos trajes, coches de lujo, viajes y éxitos que adornen sus vidas; no pueden ocultar su podredumbre, sus mentiras, la monumental estafa que enmascara sus vidas. El sudor de sus manos les delata cuando tienen la indignidad de estrecharla contigo. Quizá nunca se haga justicia pero en la memoria colectiva quedarán sus nombres grabados para la eternidad, en algunos casos con la sangre de sus víctimas. Urte berri on guztiori. Y a ver si en el año nuevo la justicia por fin hace acto de presencia. Feliz año nuevo a todos.
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