jueves, 9 de enero de 2014

memoria de ayer

          Ayer sólo fue un día en el calendario. Ya casi no quedan recuerdos. Los paseos por la playa al atardecer mientas el sol era engullido por el mar, al otro lado del orbe, las tertulias con los amigos, el viento soplando, las olas rompiendo contra la tierra firme, la bruma. Solo es un recuerdo. Quizá un instante que de cada uno depende quede atrapado en su memoria como el click de esa máquina que  juega con la luz y lo inmortaliza todo, incluso los recuerdos. Y así ha pasado este último año. Calamitoso para la gran mayoría, estupendo para muy pocos. Porque son los menos esos sátrapas que aún no han entrado en prisión, que no sienten la soga en el cuello, que no temen a nada ni a nadie porque se creen y se saben los dueños y señores de su destino y nada ni nadie va a atreverse a apoyar su mano en su hombro para hacerles saber que, por muchos trajes, coches de lujo, viajes y éxitos que adornen sus vidas; no pueden ocultar su podredumbre, sus mentiras, la monumental estafa que enmascara sus vidas. El sudor de sus manos les delata cuando tienen la indignidad de estrecharla contigo. Quizá nunca se haga justicia pero en la memoria colectiva quedarán sus nombres grabados para la eternidad, en algunos casos con la sangre de sus víctimas. Urte berri on guztiori. Y a ver si en el año nuevo la justicia por fin hace acto de presencia. Feliz año nuevo a todos.

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