sábado, 21 de febrero de 2015

guardianes del mercado

Hay un dicho norteamericano de los expertos en la materia que afirman que las serpientes nunca se suicidan. Obviando la metáfora, a este lado del Atlántico no se ven las cosas del mismo modo, al contrario no sólo se suicidan sino que además se matan entre ellas. Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que tenemos una clase política cobarde, corrupta y miserable y todo ello gracias a las múltiples prebendas que a lo largo de las últimas décadas les hemos permitido sin nada a cambio. Y claro, ya se sabe que al hombre (como diría mi admirado Pío Baroja) un ser de dudosa sapiencia un centímetro por encima del mono y la misma medida por debajo del cerdo) cuando se le da el dedo meñique te toma la mano y si le ofreces ésta te cogerá el brazo. Dicho de otro modo; si le das una tarjeta para sus gastos de representación, gastos estos que obviamente están obligados a justificar, y no hay un mecanismo que los justifique, pues eso: lo mismo se van de putas que se lo gastan en cocaína. Lo de Bankia es lo más parecido a un suicidio colectivo. Una caterva de políticos de lo todos los colores y representantes de este régimen constitucional, ya de por sí muy desacreditado, al estilo de la orgía romana y la más pura decadencia. Pero son muchos los métodos de suicidio conocidos. No todos se ahorcan o se tiran por la ventana. Otros simplemente se miran entre sí y, a sabiendas de que el "enemigo" acecha sacan las navajas y se baten en duelo por una poltrona, un sillón, una secretaría general, un puesto aquí o allá... sin importarles un ápice el lamentable espectáculo. Aún sabiendo que como en el fútbol están obligados a jugar limpio, entre sí y por supuesto para quien paga, que no somos otros que el resto de mortales, votemos o no. Porque lo que sí es seguro es que pagamos impuestos y de ello viven y abusan, insisto, por obra y gracia de las muchas prebendas y privilegios que les hemos otorgado. Y sin embargo una chispa de esperanza asoma en el horizonte y brilla con fuerza. Desde la aparición en la escena política de Podemos, no sólo somos muchos los que hemos empezado a creer de nuevo en la política sino que creemos y confiamos en la posibilidad real de limpiar el patio y sacar de la vida pública tanta escoria. En Grecia ya se han puesto a ello, por cierto, contra viento y marea y el asedio de Europa al unísono donde además de Alemania, que es quien manda, los correveidiles del Gobierno de España no han perdido ocasión para morder al humilde desatando toda la ruindad de la que un gobierno puede ser capaz. Y es que lo que ocurra en Grecia pronto ocurrirá aquí y, si Mariano ve cómo el Gobierno griego del pueblo limpia su casa; pronto tendrá que poner sus barbas a remojar. Mariano y los suyos, son el mejor guardián del mercado. Y aún peor, son como los ingleses: nunca se van de ningún lado, hay que echarlos. Nos contarán un millón de mentiras. La prensa al unísono, responsable de todo lo anterior, al igual que los políticos a los que protege, desatará su ira in crecento hasta derivar en una jauría de la que no se librará ni el utilero, ni el conductor del autobús. Perderán la dignidad antes que perder la guerra, su guerra. Porque sus adversarios políticos son sus enemigos y ya se sabe que, contra tu enemigo vale todo. 

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