Tanta Luchi tanta Luchi y resulta que se llama Luciana!! se escandalizaba Gracita Morales cuando descubrió que su señora venía de unos orígenes semejantes a los suyos y que la diferencia sólo era que había tenido mejor suerte. Y es que al fin y al cabo la vida pone a cada uno en su sitio. Los prohombres del Partido Popular, sin mácula cargados de valores, honrados y trabajadores espejo de de los hombres de bien donde estos se miran; han resultado ser una suerte de ladronzuelos, de listillos, muchos de ellos advenedizos que durante un tiempo creyeron que el patio era de su exclusiva propiedad. No sé si acabarán ente rejas, un destino más que obvio ante tamañas tropelías, la verdad es que tengo mis dudas, pero la peste y el descrédito les acompañará de por vida entre la gente honrada: aquellos que cada día se levantan a las seis de la mañana para generar los impuestos que permitan vivir a estos hijos de puta como señores. Que no no lo son. Son chorizos, mangantes, estafadores, mentirosos compulsivos, sinvergüenzas del tipo pícaro español; tan en desuso que resulta hasta ridículo. Cero que no será necesario que dé nombres. Como tampoco daré nombres de la nueva terna aspirante al trono. La clase política en su mayoría formada por analfabetos, mediocres, tipos pusilánimes de esos que se llevaban las hostias en el recreo, que fueron el hazmerreír de sus compañeros de colegio; llegan a la vida pública con ganas de vengarse de la humanidad. Y para ello se forman en la mejores universidades y escuelas de negocios, se lanzan a los brazos de los banqueros y empresarios y se enfundan la bandera más grande del escaparate, se envuelven en ella y escupen a los cuatro vientos que ellos son la nueva política. Como si esto último supusiera un valor en sí mismo. Vienen de frente y se les nota. Y de perfil y de lejos y ya no te digo de cerca. De cerca apestan. Porque la Luchi que durante tanto tiempo tuvo engañada a su asistenta al fin y al cabo lo hacía por guardar las formas. Cómo una señora iba a compararse con quien le sirve. Pero estos advenedizos de la London School of Economy ni siquiera tiene el pudor de guardarlas. Vienen con la navaja afilada y la pistola al cinto. Y con ellos el libre comercio con los EEUU, con lo que ello supone para nosotros, sí Nosotros, porque somos ellos o nosotros. El copago, el nada es gratis (algo de lo que todos somos conscientes) porque los servicios que nos presta el Estado no son gratis, los pagamos con nuestros impuestos. Y sin embargo la terna de advenedizos que está encandilando a medio país quieren que nuestros impuestos sirvan solo para pagar sus policías, sus ejércitos y su seguridad. Mientras que nosotros queremos gestores que gestionen los recursos que son de todos y nos doten de una escuela pública digna y una sanidad digna y una vida digna que valga la pena vivir. Pero los advenedizos tienen el mismo perfil, aquí, en Cuba, Afganistán, o China. Y me imagino al primo de turno habiendo nacido en la Cuba de castro y siendo castrista como en la China de Mao siendo maoísta. Quieren el poder a toda costa y harán lo que esté en su mano. Cuentan con una buena nómina de colaboradores y acreedores. Y mienten y mienten y mienten y no se sonrojan. Son charlatanes de feria y nunca les falta la palabra que encandile al estulto, máxime en un país tan baqueteado como el nuestro. Y es que los hijos de puta nacen y sólo necesitan el terreno abonado para explayarse.
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