cuantas veces
después de una buena
siesta
te incorporas al mundo
como renovado,
y sin embargo miras
el reloj
y deduces que el día
se acaba
a veces incluso el sol
ya se ha ocultado
tras la montaña
y sientes que sólo
ha sido un sueño
a la espera
de lo que acontezca
mañana.
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