vive ahí abajo
en la puta calle.
Suyo es el aire
el tiempo
los pasos de esa mujer
hermosa.
Obligado a vivir
de esa manera
día y noche
al frío eterno de los inviernos
interminables.
Entre alcoholes
y el néctar infecto
del aire impuro.
Suya es la calle
los pasos en el asfalto
las estrellas,
y ese sueño
del que nunca despierta.
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