miércoles, 12 de febrero de 2014

la Segunda Transición.

Leo un estupendo artículo del profesor Navarro: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2014/02/12/el-nacionalismo-asfixiante-de-antonio-elorza-y-otros-espanolistas/ y me vienen a la cabeza miles de sensaciones que van pasando por tu piel a lo largo del tiempo. Y tiempo es lo que un servidor tiene, el suficiente como para tener memoria y desmemoria. Fui lector del diario El País durante dos largas décadas hasta que el hartazgo, las mentiras continuadas, la propaganda y la aparición de otro diario, éste progresista de verdad y desgraciadamente ya desaparecido; terminaron por convencerme y dejé de comprarlo. Hoy me parece un diario más de derechas y visto con la perspectiva que da el tiempo me parece muy de derechas. Un medio más, de los muchos que hay en el quiosco que en nada se diferencia de sus competidores. Y me es imposible no recordar las muchas veces que desde sus páginas se ha adulado a la familia real encumbrando a cada uno de sus miembros sin otro mérito que la mera pertenencia a la misma. El por qué. Pregúntenle a Felipe González. El expresidente cada vez que alude a la posibilidad de un estado republicano, como el que destrozó el fascismo en los años 30, siempre invoca al supuesto precio que podríamos pagar en el caso de que España se convirtiera en la república que fue. Algo sabrá el sátrapa, la x del GAL, el consejero de Gas Natural, el gran estadista para denegar cualquier posibilidad de que España vuelva a ser lo que fue: una república de ciudadanos en la que los deberes y obligaciones se reparten por igual. Y sin embargo y como bien dice el profesor Navarro, las fuerzas conservadoras con gran influencia y ventaja impusieron su Iglesia, su ejército, su monarquía, su bandera y su manera de hacer país. Y para ello y durante todos estos años han contado con un sinfín de colaboradores, desde medios de comunicación como el mencionado, al resto se le supone, e "intelectuales" varios, ganapanes, tertulianos e infinidad de fascistas dispuestos a dar su vida por España. Este es el país que ellos querían, pero atento porque aún no han acabado de construirlo; de hecho ahora están en lo que podríamos llamar la Segunda Transición. 

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