Yo tenía 14 años aquel mes de noviembre del año en el que expiró el fascista de la cruzada nacional católica y los cuarenta años de paz. Lo recuerdo a menudo, no por la efemérides que ello ha supuesto, sino porque además de no haber colegio ese día recuerdo estar de la mano de mi madre mientras ella con la incertidumbre obvia por el presente y el futuro, hablaba con un tendero de confianza sobre el hecho en sí que por motivos bien diferentes tenía conmocionado a todo el país. Recuerdo las palabras de él como gravadas a fuego en mi memoria: "han sido años de continuo robo y no han parado hasta quedarse con todo" En mi mente infantil aquellas palabras no significaban nada y sin embargo supe al instante a qué y a quiénes se refería. Y hoy muchos años después cuando recuerdo esas palabras pienso que, con todo no debieron de haberse quedado, sí acaso con casi todo; porque a día de hoy siguen erre que erre con este brutal latrocinio que si nadie lo impide; alguien no dentro de mucho podrá decir y esta vez sin equivocarse que se han quedado con todo. Dicen que la mujer del César no sólo tiene que ser un ser inmaculado sino que además debe dar clara apariencia de ello. ¿Y el César? Ayer nos pidió perdón al borde de las lágrimas. Al borde de las lágrimas nosotros, ante un hombre íntegro que rodeado de hienas ha perdido el rumbo y ve cómo los suyos le mienten, le estafan, le afean su buen gobierno desde los cuatro puntos cardinales. Para llorar. Y para gritar de pavor y salir corriendo. Porque mientras los gerifaltes pphascistas de Madrid, todos ellos de clara ascendencia franquista, herederos de aquellos otros a quienes el tendero "acusaba" de haberse quedado con todo, erre que erre continúan con las mismas prácticas como si nada hubiera cambiado; las listas de la pobreza, el desamparo, la precariedad, y la desesperanza crecen al mismo ritmo que las cuentas corrientes de estos hijos de puta a quienes habría que guillotinar dos veces, por si acaso. Y es que se dice que los hombres estamos condicionados por nuestro pasado y parece que unos más que otros. Y aún peor que el perdón, perdón que como cristiano que no me siento nunca otorgaré a quienes han convertido este país en un vertedero irrespirable donde trabajar sólo está al alcance de unos pocos privilegiados. Y nunca perdonaré a la vieja repugnante que desde su tribuna, su altar, sus medios de comunicación y sus ganapanes propagandistas, su corte de lameculos y ladrones; llevan décadas engañando a la opinión publica con el único objeto de mantenerse en su trono y seguir robando a manos llenas. Y la pregunta es: ¿hay futuro? Si perdemos la esperanza no lo habrá. Porque los mismos que nos roban en los ayuntamientos son los mismos que quieren privatizar la sanidad y ponerla en manos de sus amigos, los mismos que ya han privatizado la energía, las telecomunicaciones, los que pretenden privatizar la gestión de los aeropuertos, los mismos que hace cinco años vendieron el hospital de Majadahonda a Florentino para que éste cinco años después los revenda a un fondo de inversión con los consiguientes beneficios. Están en política por lo que están: para forrarse y forrar a sus amigos, para desmantelar un sistema que llevamos más de un siglo tratando de construir. Se protegen entre ellos, se temen, se deben favores. Y a la vez se odian, se chivan entre sí, se delatan. Son rencorosos. Y se creen la élite. Cuando sólo son una pandilla de hijos de puta a los que aún no hemos tenido cojones de pararles los pies. Todos a la cárcel!!!!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario